Chabela celebraría sus 15 años y ya llevaba 3 meses de conocerla, por supuesto me invitó y claro, también a todo el salón. Sería el primer quinceañero al cual asistiría, sin mencionar que sólo he ido a tres de ellos. La razón que no era clara para mí, lo era para mi mamá: "No irás porque no tienes 15 años".
Previos a la noche del quinceañero; no estaba lista, como siempre; llegué algo tarde, pero por suerte, antes de verla bajar por las escaleras al estilo Thalia. Aún no entiendo por qué las lágrimas en muchas personas, incluyéndome, durante esos 5 minutos mientras bajaba y caminaba hacia el centro de su sala, para sujetar el micrófono y agradecerles a todos por su asistencia; es probable que haya sido la música, o verla por primera vez en vestido y tacos, o simplemente el hecho de cruzar miradas con otras personas que estaban ahí y sin que queramos, sentir la misma emoción para derramar unas cuantas lágrimas.
Luego de la media noche, del vals, de los mariachis, luego de cantar con los mariachis, de la música disco; luego de una búsqueda insistente a Chabela por su repentina desaparición y luego de unos cuantos altos grados de alcohol en el cuerpo de cada persona que se encontraba en la sala y en el patio de su casa, conversé con un ex compañero de un ex colegio de la quinceañera; conversación que se borró de mi disco duro, al igual que su rostro y su voz, pero que a la vez, sólo llego a recordar el primer beso que me llegó a dar.
Eran casi las 2 de la mañana y me pidió que lo acompañara a comprar; creo que a los 14 años y subida de copas, cualquiera diría que una ya está demasiado grande para ser ilusa y confiarse de cualquiera para salir a esas horas; pero al fin y al cabo no estabas sola y sabrías a dónde regresar por si tenías que hacerlo.Las tiendas estaban cerradas y podría asegurar que ninguno de los dos sabía si alguna tienda de por ahí permanecía abierta a esas horas, pero él decía que sí conocía y que sólo siguiéramos caminando. Al cruzar una calle vimos un desmonte de tierra; con el equilibrio que tenía y peor aún con las botas que llevaba puesta, tuvo que tomar mis manos y hacerme saltar; seguramente al caer pisé mal, lo que hizo que me terminara abrazando y besando.
Al escribir esto, se me ocurre toda una escena de película romántica, que por cierto me gusta ver, pero que me estremece por toda la cursilería que intervienen en esas escenas; y es que cuando se dan los momentos de cámara lenta, con besos lentos, con juegos artificiales y con los ojos llenos de brillo en la mirada, puedo concluir que exactamente todo esto es lo que sentí en ese momento. Claro que con ayuda del alcohol.
Y así durante dos calles más, antes de regresar al lugar de la fiesta, seguimos besándonos. Nos cojimos de la mano y así fue como entramos. Cuando me di cuenta, todos nos quedaron mirando, al instante lo que hice fue soltarlo e irme corriendo hacia adentro de la casa (típica actitud mia). Después de muchos comentarios sobre nuestra escapada, me dijeron que el chico era de uno de los más mujeriegos de una escuela contemporánea y a la vez paralela a la nuestra, pese a que ya no estudiaba ahí siempre estaba en contacto con toda la gente, motivo por el cual fue a la fiesta.
Yo solo recuerdo que sí, efectivamente era simpático; tuve suerte no?, fuera de que no ocurrió en las circunstancias perfectas y no fue el beso soñado, fue mi primer beso y sucedió por ir al quinceañero de Chabela. Si no hubiera ido, mi primer beso hubiera sido mejor?.


1 comentario:
Una nueva experiencia...no hay espacio para el hubiera…
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