martes, 19 de octubre de 2010

Sí quiero

Ya éramos las llamadas "Cachimbas o Neo Universitarias", como mejor se entienda.

Revisando un día el Anuario de Chabela ( un álbum en donde aparecen las fotos de todos los compañeros de promoción del colegio), y luego ya de un tiempo terminada la etapa escolar (que en mí particularmente no me gusta extrañar) y más aún cuando no hicimos promoción juntas, miré y encontré el nombre de un chico, quien a mis 11 años me dejó con el primer suspiro de amor verdadero y adolescente, por cierto; pero que luego de conocerlo, tuvo que pasar 7 años para poder volvernos a ver y consolidar lo que alguna vez sentí y lo que estoy segura, el sintió cuando me vio.

Lo que encontré en el anuario fue su nombre completo, su correo, su dirección y unas palabras de lo que siempre escribimos cada uno para que nos recuerden alguna vez, cuando vuelvan a abrir ése álbum. Copié su mail y conversamos por internet. Terminaba el 2006 y terminaba mi 2do ciclo; acordamos vernos antes que terminara el año, pero el encuentro no se dio hasta el verano del siguiente año.

Recuerdo que había encontrado un trabajo, estaba emocionada y ansiosa por empezar ya, más aún cuando se trataba de algo que tenía que ver con mi carrera. Pasado un tiempo, dije que solo acabaría el mes y jamás volvería a realizar algo que se relacionara con ventas, ni aunque eso me ayudara a relacionarme con las personas. Lo que viví ahí fue suficiente.

La primera vez que vi al chico que mencioné antes, fue cuando me visitó en mi casa; sino me equivoco, fue unos dias después de que consiguiera el trabajo. A partir de ahí todo andaba bien, o sino, así me gustaba pensar que estaba; tenía un trabajo, todo iba bien en la Universidad y sentía una ilusión que creía podía volverse realidad. Y así fue.

Luego de algunas salidas, algunos conciertos, algunas llamadas, por fin se dio el día en que, a quien de ahora en adelante llamaremos "Keto", me pidió ser su enamorada. Tal y como hubiese querido que pasara, sucedió; aunque no exactamente, porque estubo la presencia del alcohol , el cual en éste caso, no fue el ron, pero que fuera de ello, el romanticismo estubo en todo su esplendor.

Al principio, como toda persona corriente, usó la frase: "quieres estar conmigo", pero como le dije a él y como lo escribiré ahora, eso no es lo correcto, porque dos personas pueden estar juntas y luego pueden estar conmigo para hacer un grupo, o yo puedo estar con una persona a mi lado y etcétera de significados para esa frase. Lo bonito de éste momento, es lo gracioso que resultó cuando se retractó y me preguntó si quería ser su enamorada, para lo que dije: "Sí quiero ser tu enamorada", sellando con un beso, luego de tanta charlatanería, al estilo película koreana.

Así se pasó un año de locuras, risas, llantos; la experiencia del primer enamorado, del primer amor. El novio que sabes que fue perfecto, pero claro, que lo odias al final, por sacarse la imagen de príncipe azúl, pero que siempre hay un suspiro presente y un recuerdo que jamás se olvidará.

Esta es mi historia del Sí quiero, con un corto final, pero la única que fue seria y real, porque a partir de ahí las siguientes, solo fueron como una paloma que llegó, para volver a volar.

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